martes, 30 de agosto de 2016



AJEDREZ Y POESÍA
SÉPTIMA ENTREGA



AJEDREZ LXI


EL CABALLO



Un caballo de mármol ardiente

con panales de espuma y con miedos de hierba

en la boca, las orejas atentas oyendo

vibraciones extrañas al hombre,

sus patas como el cuello de las fuentes.

Y mariposas en la sangre,
y mariposas en el belfo,
con una prisa en el hocico.
Y su cola se abre como una campana
en el aire y sus crines lloviendo
como blancos otoños.
Un caballo que olvida la tierra.

Un caballo que tiene una hoja del mar
en el cuerpo, una hiedra sensual
que hunde su serpiente en el oído
y el caballo se va revolcando,
ovillando, extendido, cayendo rocío
del olfato llameante, oh árbol animal,
se va, se va en un himno,
en la pradera del cristal,
se va oliendo la luz, la alegría,
levantando su nave gloriosa, salvaje,
solitario, sin puente, orgulloso,
y sus huellas se quedan llamándolo.

Ya no vuelve, no vuelve,
ya pasea en un viejo jardín olvidado,
en un bosque de fuentes,
entre ciervos de lluvias saltando,
donde pide su cuerpo el espejo,
donde busca la risa sus labios.
Ya la luna le muestra raros
mapas de sueño y se queda
sin muerte en un prado.

ANÓNIMO



AJEDREZ LXII


ARCANO AJEDREZ 



se ha iniciado el juego con la más

acérrima intención,

cada jugador pendiente está de los

movimientos del otro, absoluta atención,

se olvidaron del entorno, del tiempo

de la vida, de la muerte
y del reloj.

no interrumpe el trueno,
tampoco la lluvia,
en este tan antiguo juego,
juego de caballeros,
de batallas, de espadas,
de honores, de sacrificios.

regem regina vicit.

Poco a poco, los abrumados jugadores
caen en esa invisible atmósfera,
esa mágica atmósfera
que solo ellos conocen
que brota del silencioso tablero
en ese singular juego;
juégalo tú alguna vez,
su nombre es ajedrez.

Allan Zúñiga Brennes



AJEDREZ LXIII 

LOS SUEÑOS Y EL AJEDREZ I

(Toda esta superchería no carece de cierta dignidad, que proviene del sentimiento de vergüenza ante el ridículo que debieran sentir quienes lo practican o lo creen y que, sin embargo, parecen ignorar completamente. También hay cierta cualidad poética o intención poética en las interpretaciones que se hacen de los sueños y eso les añade cierto encanto. Por eso las anoto, no por otra cosa, no porque lo crea)


Soñar con: Ajedrez

Descripción: Todo saldrá según nuestros cálculos. Miedo a perder, cambio de carácter. Aunque los sueños en los que aparecen juegos de estrategia presagian tradicionalmente alegría y amistad, si soñamos que jugamos al ajedrez puede indicarnos que estamos muy involucrados en algún problema y tenemos miedo a tomar alguna resolución que sopesamos reiteradamente.                                                                      

VV.AA

(La base de este diccionario de interpretación de sueños la escribió Michel Nostradamus en forma más breve. La obra se llama "Almanaque, presagios y pronósticos")


AJEDREZ LXIV


LOS SUEÑOS Y EL AJEDREZ II



Según Artemidoro de Éfeso, soñar con ajedrez significa que se obtendrán o intentará obtener ganancias mediante la mentira y el engaño. Soñar que se ve a otros jugando significa pérdida por astucia. 



Acá parece haber una contradicción, ya que Artemidoro vivió en el siglo II A.D., durante la época de los antoninos. Se supone que el ajedrez se habría inventado hacia el siglo VI A.D. en la India o Persia.  Zatrikion y Petteia fueron juegos de estrategia que conocieron los griegos; el zatrikion es del siglo VI o VII dne, y puede ser el chatrang persa. Artemidoro vivió, como decimos, dos siglos antes de nuestra era; colijo entonces que podía estar hablando del petteia, cuando los traductores dicen "ajedrez", semejante al moderno tablut de Suecia, al Ludus Latrunculorum de los romanos y al gwyddbwyll en su forma celta primitiva, la palabra "gwyddbwyll" designa en moderno galés a nuestro ajedrez, pero antiguamente era una especie de backgammon o un juego de la familia del Tafl, de donde proviene el tablut sueco actual. También puede ser que autores posteriores hayan agregado cosas de su propia cosecha en las sucesivas ediciones de las obras del autor.





AJEDREZ LXV

LOS SUEÑOS Y EL AJEDREZ III

La Interpretación de los sueños (Oneirokritiká),
de Artemidoro de Daldis (Artemidoro de Éfeso)


Soñar que se juega a los dados supone una discusión
con alguien por motivos de dinero, pues dichos dados
presentan unos números y se llaman “cuentas” las piezas
con las que compiten los participantes. Es siempre un buen
augurio resultar vencedor. Si un enfermo ve que él juega
o advierte que otro sostiene una partida, ello constituye
un mal presagio, en particular, si el sujeto es derrotado,
ya que el vencido se queda con un mayor número de
dados. La contemplación de éstos en sueñosanuncia conflictos 

y enemistades. Si los dados son eliminados, se disuelven las discordias presentes; en cambio, si aquéllos aumentan, las disputas se agravan. 

Ver a un niño que juega con unos dados, unas tabas o unos guijarros, no supone un vaticinio negativo, puesto que el hecho de jugar continuamente es una costumbre propia de la infancia. Por el contrario, para un hombre maduro y para una mujer es desfavorable soñar que juega con las tabas, a no ser que el sujeto de la visión espere recibir una herencia. En realidad, los astrágalos se obtienen de cadáveres, por tal motivo pronostican un peligro para todos los demás.

(Esto es todo lo que dice Artemidoro sobre los juegos. Nula mención del ajedrez. Las vinculaciones de Artemidoro con este juego se deben a interpolaciones posteriores. Pero tratándose de oniromancia, no es demasiado importante, puesto que el texto original, sin agregados posteriores, no es mejor ni peor que los demás. Me resulta llamativa la manera como nuestra cultura considera al ajedrez y lo vincula con los sueños. Podemos estar seguros de que algo tiene que ser culturalmente importante para que se le atribuyan significados mágicos o proféticos.)  




AJEDREZ LXVI


LOS SUEÑOS Y EL AJEDREZ IV



Los juegos de ajedrez muestran propósitos vanos, falsos testimonios y calumnias o también disputas. Lo mismo que las damas, que simbolizan, además, noticias dudosas.

Jugar con dados anuncia estruendo y disputas, así como jugar con nueces o con el engaste de una joya.



LA INTERPRETACIÓN DE LOS SUEÑOS, MUHAMMAD IBN SIRIN, 653 - 728, INTÉRPRETE DE SUEÑOS





AJEDREZ LXVII


LOS SUEÑOS Y EL AJEDREZ V



AJEDREZ: El juego de ajedrez y los juegos de mesa en general representan un campo preparado para la batalla; los dos jugadores son los generales de los ejércitos y el ajedrez son los soldados. Si alguien sueña que juega al ajedrez con un conocido, es un signo de que se enfadará con alguien que conoce y, si en el sueño imagina que gana, vencerá a sus enemigos o viceversa. Si el soñador imagina que ha tomado muchos peones en el juego, se predice que conseguirá apresar a muchos de sus enemigos. Si un gobernante o general de un ejército sueña que ha perdido su tablero de ajedrez o que se lo han roto o robado, perderá su ejército, bien por el asalto de sus enemigos o por pestes o hambres.



A TREATISE OF DREAMS & VISIONS, 1695 AD,

THOMAS TRYON (1634-1703)





AJEDREZ LXVIII


RAMAYANA



Bharata parte en busca de su hermano, Rama.



Dijo Bharata: "En mi familia, desde Manú, el trono ha pertenecido siempre, legítimamente, al hermano mayor. Rama, el hombre que mejor conoce los deberes de los reyes, el de los ojos de Loto, merece, como primogénito y por sus hermosas cualidades, ser el monarca. Rama será nuestro soberano. Reunid inmediatamente un gran ejército dividido en cuatro cuerpos (Chaturanga) y yo mismo iré a su frente a buscar a mi hermano, el virtuoso descendiente de Ragú."



Poco tiempo después los generales vinieron a anunciar que el ejército estaba dispuesto, con los hombres de guerra, los carruajes tirados por toros (bueyes?) y sus admirables carros ligeros. El hermoso y joven príncipe, movido por el deseo de ver a Rama, se puso en camino sobre un carro soberbio, conducido por caballos blancos. Detrás, también en carros ligeros, iban los ministros, a los que seguían dos mil elefantes equipados. Sesenta mil carros de guerra, abarrotados de arqueros y proyectiles, seguían a Bharata. Detrás de ellos iban cien mil caballos con sus correspondientes jinetes. Llegados al Ganges lo atravesaron en multitud de navíos.



Comentario

Es curioso el hecho de que Bharata acaba de rechazar de palabra el trono de su padre, que le corresponde debido a las intrigas de su madre, Kekeyi. Considera que el legítimo soberano es su hermano Rama y parte en su busca en misión de paz, aunque moviliza todo el ejército para atravesar el país. Cuando encuentre a Rama le ofrecerá el trono, que le correspondía por el derecho de primogenitura (costumbre aparentemente no muy firme, a pesar de lo que se dice en el poema) y por haber sido designado primeramente por su padre Dasarata (nepotismo), que tuvo en cuenta sus virtudes y el hecho de ser Rama el primogénito, antes de verse obligado a elegir como sucesor a su otro hijo, Bharata, por las intrigas de una de sus esposas, la mencionada Kekeyi, madre de Bharata; Rama era hijo de su primera esposa, Kaosalya.
Bharata rechazará el trono por segunda vez, ante su hermano Rama (medio hermano, en realidad) y solo lo aceptará cuando, a su vez, Rama también lo rechace, para cumplir con su deber y el deber de su padre, cuya palabra empeñada lo obligó a torcer su primera voluntad y nombrar a Bharata como su sucesor. Bharata entonces recibirá la "investidura" de su propio hermano y gobernará catorce años en su nombre, hasta el regreso de Rama, cumplido el tiempo de exilio exigido por su madrastra Kekeyi. Bharata calza unos zapatos de hierba, que primero había usado Rama. (la condición del exilio exigía que Rama renunciara al trono durante catorce años y viviese esos años en la selva exuberante, vestido con ropas humildes hechas de hierbas, como los anacoretas.) Esos zapatos que lleva en nombre de Rama, son la investidura, con la que gobierna en nombre de su hermano. Y cuando tome una decisión importante, jurará por los zapatos de su hermano ausente. Cuando Bharata parta de nuevo no se dirigirá a Ayodya, la ciudad capital, sino a Nandigrama, otra ciudad importante, y allí establecerá su gobierno temporal.



AJEDREZ LXIX 


Mientras esto decía la rakshasa (especie de demonio) a la noble Sita, esposa de Rama, se oyó un ruido espantoso, como de ejércitos que empezaran a cobatir. Ya colocaban los arneses a los elefantes ebrios para el combate; ya uncían los corceles a los carros y los infantes se endosaban precipitadamente las corazas.

La calle real estaba abarrotada de ejércitos, como el mar de furibundas e impetuosas olas.



RAMAYANA, Batalla entre monos y rakshasas





AJEDREZ LXX 

A pesar de nuestros afanes y desvelos
Todos vamos a morir, al fin y al cabo;
Solo los dioses son inmortales
Y contemplan el tiempo mientras juegan ajedrez





DANIEL REBOREDO


AJEDREZ Y POESÍA
SEXTA ENTREGA




AJEDREZ LI

Con el peón, cabezón,
de amanecida, arranca la partida;

con los caballos provectos,
inventos matemáticos perfectos;

con los arqueros sutiles,
enigmáticos alfiles;

con la reina poderosa,
dominante y presurosa,
deambulando por la rúa,
la partida continúa;

si los roques aparecen,
los peones se empavorecen,
pues regentean, letales, 
las columnas verticales;

en este rudo entrevero,
que arrasa todo el tablero,
los reyes, en los finales, 
valientes y puntuales,

se aprestan,
con los pocos trebejos que restan
a definir el combate
con un arduo jaque mate.

AJEDREZ LII

Carlos Torre, muy noble caballero,
que el nombre de su país puso muy alto,
en la difícil lucha del tablero
mide sus armas con Dupré, que avanza
peón a cuarta del rey, como es usanza

Responde el mexicano a tal asalto
con peón a cuarta rey sin sobresalto.
Se prepara el combate y con pujanza
caballo rey a tres alfil se lanza.

El paje de la negra soberana,
que tiene fiero temple aventurero,
va a reina tres, altivo y altanero, 
pues cubrirse de gloria es su esperanza.

¿Qué hacer? Dupré, sin desconfianza,
pone en acción a su peón, que se abalanza
a cuarta de la reina, bravo y fiero
y un peón sale a la lid: es un guerrero
que a cuarta alfil de rey va con confianza.

Dupré desdeña al que atrevido avanza
y a su alfil, que del rey es escudero,
coloca en cuarta alfil, pues, sin tardanza, 
quiere sacar sus piezas al tablero. 

La hora de la lucha se aproxima, empero
Torre la cree llegada y prisionero
toma su peón de rey al de la dama
y el peón blanco del rey, que busca fama, 
aniquila al contrario con su acero.

Reina sale a dos rey: heroica dama,
que jaque al rey en voz potente exclama,
Sin temor a morir en la contienda.
¡Reina heroica! Tu acción es de leyenda
por lo audaz, por lo osada y por lo brava.

El blanco soberano,
que es espejo también de caballeros,
preparando un ataque de antemano,
baja a dos reina a defender sus fuerzas.

Torre no se preocupa ni se espanta
y sacando un peón a tres caballo
ataca al peón de rey que se adelanta,
torre a casa de rey juegan las blancas
a la negra soberana amenazando,
pero el alfil a torre tres: ¡jaque al monarca!
es la respuesta audaz que van llevando.

El rey marcha a tres dama presuroso,
al sentirse con saña perseguido
y el negro alfil tomando peón da jaque,
y lo obliga a luchar enfurecido.

Ataca el soberano al atrevido
peón que le cierra el paso con su cuerpo,
lo hiere mortalmente y toma el campo,
cuyo precio es la vida del vencido.

Las negras continúan el ataque
y a dos caballo alfil movilizando,
de nuevo al soberano le dan jaque,
a rey en quinta de dama, acorralando.

El término ya viene del combate:
el soberano solo espera el morir,
morir luchando, y a tercera del alfil, 
peón avanzando las negras dan por fin el jaque mate.

Antonio Canto López, 2012

Este poema fue compuesto por Antonio Canto López para conmemorar una victoria de Torre Repetto. La supuesta partida la habría jugado Torre en New York, en 1925, antes de viajar a Europa, donde jugó torneos importantes en Baden baden, Marienbad y Moscú. Podría tratarse de una partida casual, pero a Torre Repetto le gustaba inventar partidas y tenía una gran imaginación. Creo que esta partida es una invención de Torre, cercana a la publicación del poema, en 1927, cuando Torre ya había vuelto a México.


AJEDREZ LIII

JAQUE MATE 1916

El perro golpea la puerta del patio
arriba el vecino le pega a su mujer
la línea amarilla divide el asfalto
y afuera la gente no sabe qué hacer.
Veo gasolina flotando en un charco
haciendo arco iris debajo del pie
un viejo se encuentra a su doble en un banco
y leen la prensa jugando ajedrez.

Tristán Tzara jugaba ajedrez con Lenin
en la misma calle que nació Dadá
a veces presiento que fui una pieza
y que aquel tablero era mi ciudad.
Tristán Tzara jugaba ajedrez con Lenin
en la misma calle que nació Dadá
y un año más tarde salió el fantasma
recorriendo el mundo hasta mi ciudad.

El perro se bebe a su doble en el charco
se traga el arco iris y se echa a correr
la mujer del vecino golpea el asfalto
y la puerta de arriba no sabe qué hacer.
El vecino golpea al perro en un banco
que orina colores sobre su pie,
la prensa se pone amarilla en un charco
y afuera los dobles no saben qué hacer.

Tristán Tzara jugaba ajedrez con Lenin
en la misma calle que nació Dadá
a veces presiento que fui una pieza
y que aquel tablero era mi ciudad.
Tristán Tzara jugaba ajedrez con Lenin
en la misma calle que nació Dadá
y un año más tarde salió el fantasma
recorriendo el mundo hasta mi ciudad.

Los viejos dividen la puerta y el banco
afuera los perros no saben qué hacer
yo leo la prensa pisando los charcos
y encuentro a mi doble en una mujer.
El perro, la puerta, el fantasma y el banco
la prensa, los dobles, el pie y la mujer,
la línea amarilla, los viejos y el charco
son piezas que flotan en un ajedrez
sin saber qué hacer.

Carlos Varela


LIV

UNA PARTIDA DE AJEDREZ

La Silla en que estaba sentada, como un bruñido trono,
se reflejaba en el mármol, donde el espejo
sostenido por columnas labradas con pámpanos y racimos
entre los que un dorado Cupido atisbaba
(otro escondía sus ojos detrás del ala)
duplicaba las llamas de candelabros de siete brazos
arrojando luz sobre la mesa mientras
el centelleo de sus joyas, derramándose en rica profusión
desde estuches de raso, subía a su encuentro;
en frascos de marfil y cristal coloreado
abiertos, acechaban sus extraños perfumes sintéticos,
en ungüentos, en polvo, o líquido, turbaban, confundían
y ahogaban los sentidos en fragancias; agitados por el aire
que se renovaba desde la ventana, ascendían
engrosando las alargadas llamas de las velas,
lanzando su humo hacia la laqueria,
agitando el dibujo del artesonado.
Enormes leños de un naufragio tachonados de cobre
ardían en verde y naranja, enmarcados por la piedra coloreada,
en cuya triste luz nadaba un delfín cincelado.
Sobre el antiguo manto de la chimenea se exponía,
como si una ventana diera sobre la selvática escena,
la metamorfosis de Filomela, por el bárbaro rey
tan rudamente forzada; sin embargo allí el ruiseñor
henchía todo el desierto con inviolable voz
y ella seguía gimiendo, y el mundo siguen aún,
“yag yag” a sucios oídos.
Y otros ajados muñones de tiempo
se narraban en las paredes; formas atónitas
asomaban, inclinándose, silenciando el cuarto encerrado.
Por la escalera se arrastraban pasos.
A la luz del fuego, bajo el cepillo, sus cabellos
se abrían en puntas de fuego
encendidos en palabras, luego se aquietaron en feroz calma.

“Estoy mal de los nervios esta noche. Sí, mal. Quédate conmigo.
Háblame. ¿Por qué no hablas nunca? Habla.
¿En qué piensas? ¿Qué piensas? ¿Qué?
Nunca sé en qué piensas. Piensa.”

Pienso que estamos en el callejón de las ratas
donde los muertos perdieron sus huesos.

“¿Qué ruido es ése?”
El viento bajo la puerta.
“¿Qué ruido es ése ahora? ¿Qué hace el viento?”
Nada, otra vez nada.

“¿No
sabes nada? ¿No ves nada? ¿No recuerdas

nada?

Recuerdo
perlas son éstas que fueron sus ojos.
“¿Estás vivo, o no? ¿No tienes nada en la cabeza?”

Pero

Oh Oh Oh Oh ese Shakesperian Rag...
Es tan elegante
Tan inteligente
“¿Qué haré ahora? ¿Qué haré?
Saldré como estoy, y me pasearé por la calle
con el pelo suelto, así. ¿Qué haremos mañana?
¿Qué haremos nunca?”
El agua caliente a las diez.
Y si llueve, un coche cerrado a las cuatro.
Y jugaremos una partida de ajedrez,
apretando ojos sin párpados y esperando un golpe en la puerta.

Cuando el marido de Lil fue desmovilizado, dije...
Sin medir mis palabras, yo misma se lo dije a ella,
APURENSE POR FAVOR QUE CERRAMOS
ahora que Albert vuelve, procura estar un poco a la moda.
Querrá saber qué has hecho con ese dinero que te dio
para ponerte algunos dientes. Te lo dio, yo estaba allí.
Sácatelos todos, Lil, y hazte una linda dentadura,
Te dijo, lo juro, no soporto verte así.
Ni yo tampoco, dije, y piensa en el pobre Albert,
ha estado cuatro años en el ejército, necesita diversión,
y si no se la das tú, otras lo harán, le dije.
Oh, ¿es eso?, dijo ella. Algo así, le dije.
Entonces sabré a quién agradecérselo, dijo ella, y me miró fijo.
APURENSE POR FAVOR QUE CERRAMOS

Si no te convence haz como quieras, le dije.
Otras pueden elegir si tú no puedes.
Pero si Albert se larga no será porque no te lo avisaron.
Deberías avergonzarte, le dije, de parecer tan anticuada.
(Y sólo tienes treinta y uno)
No puedo remediarlo, dijo ella, poniendo cara larga,
con esas píldoras que tomé para abortar.
(Ya con cinco, y casi muere a causa del pequeño George.)
El farmacéutico dijo que todo andaría bien, pero no fui más la misma.
Eres una gran tonta, le dije.
Bueno, si Albert no te deja tranquila, es tu problema, le dije,
¿por qué te casaste si no quieres hijos?
APURENSE POR FAVOR QUE CERRAMOS
Bueno, ese domingo Albert ya estaba en casa, y tenían
jamón ahumado caliente,
y me invitaron a cenar, para que apreciara que belleza el
jamón caliente ...
APURENSE POR FAVOR QUE CERRAMOS
APURENSE POR FAVOR QUE CERRAMOS
...asnoches Hill. ...asnoches Lou. ...asnoches May. ...asnoches.
Gracias gracias. ...asnoches. ...asnoches.
Buenas noches, señoras, buenas noches, dulces señoras, buenas noches, buenas noches.

T. S. Eliot

de La tierra baldía (1922)

(traducción de Alberto Girri



AJEDREZ LV

PEÓN

Empieza la partida, otra vez el peón de rey
a la cuarta del rey; ya estoy harto de tanto traqueteo,
golpes y más golpes, las piezas
golpean el tablero con enigmática monotonía;
yerran los que creen que hay algo profundo en este juego,

¿qué puede haber de profundo en unas maderitas
que repiquetean sobre una tabla?
El ajedrez es un juego tonto,
para que lo jueguen los tontos
que quieran sentirse inteligentes; 
su único mérito es el silencio,
el emblemático silencio 
que lo vuelve conspicuo a los ojos de los fatuos.

El ajedrez es astuto,
sabe engañar a las mentes simples,
hacerles creer que es importante
y que son importantes
quienes lo juegan. ¡Figúrense! 
La importancia, la tremenda importancia
de hacer sonar, de hacer redoblar
unas figuritas de madera bien torneadas
contra una tabla jaquelada; 
pero hay ideas, usted sabe.
¡Qué va a haber! No hay nada,
se juega con las manos,
con el instinto, con el sexo, con la memoria, 
pero no con la imaginación;
la imaginación no juega, es algo serio; 
en el ajedrez no hay seriedad.

Ya empezó la partida,
me miro y me veo en un espejo,
por un momento creí que no me vería,
pero ahí estoy, más viejo
y jugando con estos muñecos de madera,
que pregonan falazmente su absurda pretensión 
de ser ideas abstractas concretizadas,
fíjese usted, nada más,
vaya y represente silogismos en madera,
a ver si puede.
Me veo en el espejo y ahí está mi rival,
frente a mí, encorvado,
irrisoria imagen futura de mi propio reflejo,
creyéndolo ver a él
me veo yo mismo mañana así,
vencido signo de interrogación,  
ausente de mí y enfebrecido, inanimado, 
casi hecho trebejo, cincelado en madera y cobre, 
rojo por la sangre de mil heridas auto-infligidas,
no me soporto en el espejo ni frente a mí, 
no me soporto en ningún lugar;

estoy a punto de irme del juego,
de decir que abandono,
como un gesto de caballerosidad
que me deje inocente y digno
ante el altar de mi propia justicia complaciente.
Pero no llego a articular palabra,
mi rival lo hace por mí. Jaque mate, dice
y apenas levanta la vista.
Lo felicito, me levanto y me voy
hacia el aire puro, avanzo unos pasos,
uno o dos, todavía me espera
un largo trecho por recorrer imperturbable,
recto al frente, tal vez un leve zigzag

hacia la izquierda o la derecha, 
después la nada o el acaso.



AJEDREZ LVI


CHATURANGA



“Lo que está contenido aquí puede encontrarse en otros lugares, pero lo que no está aquí no se hallará en ningún sitio” 



Mahabharata



Ocho casas lineales y otras ocho quebradas 
en ángulo recto, determinan 
el recinto interior;
lo cubro, blanco, con líneas hábilmente trazadas;
obtengo una matriz cuadriculada: el espacio;


unas toscas figuras, que pueden ser sutiles también,
unas piedras o unas monedas, poco importan 

el material o la forma; les doy no el movimiento, 
sino la potencialidad del movimiento,
su imagen y su posibilidad y las someto 
a la voluntad humana: la materia;


establezco un código riguroso de alternancia 
y determino una finalidad,
con movimientos rápidos o lentos se puede llegar al objetivo
antes o después: el tiempo.


Las diez mil cosas del mundo están prefiguradas aquí,
las veinte mil combinaciones y las veinte mil veces veinte mil
combinaciones de las cosas están contenidas aquí. 

Quien sepa leer en este mapa del mundo 
seguirá el curso de las estrellas 
o podrá conocer su propia vida. Lo ofrezco como juego 
y lo encubro con leyendas: chaturanga.


AJEDREZ LVII

AJEDREZ 

Dos ejércitos gemelos
que luchan sin cuartel
sobre el angosto paso de un tablero.
Sesenta y cuatro casillas,
blancas y negras,
para treinta y dos fichas.
Peones tranquilos
tras los que se esconden
inquietos guerreros.
Peones pasados y unidos
presagian graves peligros.
Peones coronados,
metamorfosis letal.
Caballos diabólicos
buscan dobles amenazas.
Alfiles suicidas
lanzan como dragones
sus llamaradas mortales.
Torres dobladas
imponen un terrible bloqueo.
Damas atacadas
y damas destructivas.
Reyes que defienden
y reyes que se rinden.
Jaques y jaques mate.
Mates evitables,
mates evitados,
mates conocidos,
mates olvidados.
Tablas por ahogado.
Movimientos rutinarios
y combinaciones sorprendentes.
Parejas de alfiles que no sirven.
Peones doblados que vencen.
Piezas que se ganan,
partidas que se pierden.
Celadas...
El ajedrez es tan lógico
que se vuelve mágico.

José Rincón



AJEDREZ LVIII

GUERREROS DE TERRACOTA

Estos impávidos guerreros contemplan el horizonte de la eternidad;
no están quietos, esperan que las manos del destino 
o de dioses inmortales
los muevan en un tablero precioso y labrado,
que yace oculto bajo nuestros pies.

No están inmóviles, aguardan para realizar de pronto
una precisa jugada con lento y parsimonioso movimiento,
no son dueños de sus destinos y no les importa,
sus rudos y valientes corazones desean la muerte o la gloria
y a veces ambas se confunden; al final, siempre.

No están en silencio, cantan,
no están mudos, entonan himnos de alabanza
a sus dioses olvidados, cantos de guerra para sus jefes,
baladas inocentes de amor para sus enamoradas,
conjuros con sus nombres secretos, contra el mal de ojo.

No están solos, sus enemigos, hostiles y despiadados
como ellos, permanecen ocultos e insidiosos,
esperando ser descubiertos y admirados,
pues también ellos son guerreros valientes y orgullosos
que sueñan con enamorar doncellas 
y conseguir matrimonios ventajosos
con damas de alta alcurnia.

Hace siglos que empezó esta partida, 
las reglas son imprecisas y el resultado, misterioso;
a los guerreros no les importa quién gane
la contienda ni les importamos nosotros; 
solo están atentos a su coraje indomable,
a su palabra empeñada, su devoción religiosa
y la fidelidad a su señor. 



AJEDREZ LIX

CASTLE

Castle,
Big and powerful,
Checking, crossing, fighting,
It's going to checkmate me,
Rook.

Roque,
Grande y poderoso,
Jaqueando, cruzando, campeando,
Me vas a dar jaque mate,
Torre 
Hao Wang 




AJEDREZ LX

DISCURSO DIVINO

El ajedrez no es para “jugar”.
Es para saber
y para hacer
y para cambiar
y para luchar.

Martín Lutero, Discursos Divinos 






DANIEL REBOREDO