martes, 30 de agosto de 2016


AJEDREZ Y POESÍA
SEXTA ENTREGA




AJEDREZ LI

Con el peón, cabezón,
de amanecida, arranca la partida;

con los caballos provectos,
inventos matemáticos perfectos;

con los arqueros sutiles,
enigmáticos alfiles;

con la reina poderosa,
dominante y presurosa,
deambulando por la rúa,
la partida continúa;

si los roques aparecen,
los peones se empavorecen,
pues regentean, letales, 
las columnas verticales;

en este rudo entrevero,
que arrasa todo el tablero,
los reyes, en los finales, 
valientes y puntuales,

se aprestan,
con los pocos trebejos que restan
a definir el combate
con un arduo jaque mate.

AJEDREZ LII

Carlos Torre, muy noble caballero,
que el nombre de su país puso muy alto,
en la difícil lucha del tablero
mide sus armas con Dupré, que avanza
peón a cuarta del rey, como es usanza

Responde el mexicano a tal asalto
con peón a cuarta rey sin sobresalto.
Se prepara el combate y con pujanza
caballo rey a tres alfil se lanza.

El paje de la negra soberana,
que tiene fiero temple aventurero,
va a reina tres, altivo y altanero, 
pues cubrirse de gloria es su esperanza.

¿Qué hacer? Dupré, sin desconfianza,
pone en acción a su peón, que se abalanza
a cuarta de la reina, bravo y fiero
y un peón sale a la lid: es un guerrero
que a cuarta alfil de rey va con confianza.

Dupré desdeña al que atrevido avanza
y a su alfil, que del rey es escudero,
coloca en cuarta alfil, pues, sin tardanza, 
quiere sacar sus piezas al tablero. 

La hora de la lucha se aproxima, empero
Torre la cree llegada y prisionero
toma su peón de rey al de la dama
y el peón blanco del rey, que busca fama, 
aniquila al contrario con su acero.

Reina sale a dos rey: heroica dama,
que jaque al rey en voz potente exclama,
Sin temor a morir en la contienda.
¡Reina heroica! Tu acción es de leyenda
por lo audaz, por lo osada y por lo brava.

El blanco soberano,
que es espejo también de caballeros,
preparando un ataque de antemano,
baja a dos reina a defender sus fuerzas.

Torre no se preocupa ni se espanta
y sacando un peón a tres caballo
ataca al peón de rey que se adelanta,
torre a casa de rey juegan las blancas
a la negra soberana amenazando,
pero el alfil a torre tres: ¡jaque al monarca!
es la respuesta audaz que van llevando.

El rey marcha a tres dama presuroso,
al sentirse con saña perseguido
y el negro alfil tomando peón da jaque,
y lo obliga a luchar enfurecido.

Ataca el soberano al atrevido
peón que le cierra el paso con su cuerpo,
lo hiere mortalmente y toma el campo,
cuyo precio es la vida del vencido.

Las negras continúan el ataque
y a dos caballo alfil movilizando,
de nuevo al soberano le dan jaque,
a rey en quinta de dama, acorralando.

El término ya viene del combate:
el soberano solo espera el morir,
morir luchando, y a tercera del alfil, 
peón avanzando las negras dan por fin el jaque mate.

Antonio Canto López, 2012

Este poema fue compuesto por Antonio Canto López para conmemorar una victoria de Torre Repetto. La supuesta partida la habría jugado Torre en New York, en 1925, antes de viajar a Europa, donde jugó torneos importantes en Baden baden, Marienbad y Moscú. Podría tratarse de una partida casual, pero a Torre Repetto le gustaba inventar partidas y tenía una gran imaginación. Creo que esta partida es una invención de Torre, cercana a la publicación del poema, en 1927, cuando Torre ya había vuelto a México.


AJEDREZ LIII

JAQUE MATE 1916

El perro golpea la puerta del patio
arriba el vecino le pega a su mujer
la línea amarilla divide el asfalto
y afuera la gente no sabe qué hacer.
Veo gasolina flotando en un charco
haciendo arco iris debajo del pie
un viejo se encuentra a su doble en un banco
y leen la prensa jugando ajedrez.

Tristán Tzara jugaba ajedrez con Lenin
en la misma calle que nació Dadá
a veces presiento que fui una pieza
y que aquel tablero era mi ciudad.
Tristán Tzara jugaba ajedrez con Lenin
en la misma calle que nació Dadá
y un año más tarde salió el fantasma
recorriendo el mundo hasta mi ciudad.

El perro se bebe a su doble en el charco
se traga el arco iris y se echa a correr
la mujer del vecino golpea el asfalto
y la puerta de arriba no sabe qué hacer.
El vecino golpea al perro en un banco
que orina colores sobre su pie,
la prensa se pone amarilla en un charco
y afuera los dobles no saben qué hacer.

Tristán Tzara jugaba ajedrez con Lenin
en la misma calle que nació Dadá
a veces presiento que fui una pieza
y que aquel tablero era mi ciudad.
Tristán Tzara jugaba ajedrez con Lenin
en la misma calle que nació Dadá
y un año más tarde salió el fantasma
recorriendo el mundo hasta mi ciudad.

Los viejos dividen la puerta y el banco
afuera los perros no saben qué hacer
yo leo la prensa pisando los charcos
y encuentro a mi doble en una mujer.
El perro, la puerta, el fantasma y el banco
la prensa, los dobles, el pie y la mujer,
la línea amarilla, los viejos y el charco
son piezas que flotan en un ajedrez
sin saber qué hacer.

Carlos Varela


LIV

UNA PARTIDA DE AJEDREZ

La Silla en que estaba sentada, como un bruñido trono,
se reflejaba en el mármol, donde el espejo
sostenido por columnas labradas con pámpanos y racimos
entre los que un dorado Cupido atisbaba
(otro escondía sus ojos detrás del ala)
duplicaba las llamas de candelabros de siete brazos
arrojando luz sobre la mesa mientras
el centelleo de sus joyas, derramándose en rica profusión
desde estuches de raso, subía a su encuentro;
en frascos de marfil y cristal coloreado
abiertos, acechaban sus extraños perfumes sintéticos,
en ungüentos, en polvo, o líquido, turbaban, confundían
y ahogaban los sentidos en fragancias; agitados por el aire
que se renovaba desde la ventana, ascendían
engrosando las alargadas llamas de las velas,
lanzando su humo hacia la laqueria,
agitando el dibujo del artesonado.
Enormes leños de un naufragio tachonados de cobre
ardían en verde y naranja, enmarcados por la piedra coloreada,
en cuya triste luz nadaba un delfín cincelado.
Sobre el antiguo manto de la chimenea se exponía,
como si una ventana diera sobre la selvática escena,
la metamorfosis de Filomela, por el bárbaro rey
tan rudamente forzada; sin embargo allí el ruiseñor
henchía todo el desierto con inviolable voz
y ella seguía gimiendo, y el mundo siguen aún,
“yag yag” a sucios oídos.
Y otros ajados muñones de tiempo
se narraban en las paredes; formas atónitas
asomaban, inclinándose, silenciando el cuarto encerrado.
Por la escalera se arrastraban pasos.
A la luz del fuego, bajo el cepillo, sus cabellos
se abrían en puntas de fuego
encendidos en palabras, luego se aquietaron en feroz calma.

“Estoy mal de los nervios esta noche. Sí, mal. Quédate conmigo.
Háblame. ¿Por qué no hablas nunca? Habla.
¿En qué piensas? ¿Qué piensas? ¿Qué?
Nunca sé en qué piensas. Piensa.”

Pienso que estamos en el callejón de las ratas
donde los muertos perdieron sus huesos.

“¿Qué ruido es ése?”
El viento bajo la puerta.
“¿Qué ruido es ése ahora? ¿Qué hace el viento?”
Nada, otra vez nada.

“¿No
sabes nada? ¿No ves nada? ¿No recuerdas

nada?

Recuerdo
perlas son éstas que fueron sus ojos.
“¿Estás vivo, o no? ¿No tienes nada en la cabeza?”

Pero

Oh Oh Oh Oh ese Shakesperian Rag...
Es tan elegante
Tan inteligente
“¿Qué haré ahora? ¿Qué haré?
Saldré como estoy, y me pasearé por la calle
con el pelo suelto, así. ¿Qué haremos mañana?
¿Qué haremos nunca?”
El agua caliente a las diez.
Y si llueve, un coche cerrado a las cuatro.
Y jugaremos una partida de ajedrez,
apretando ojos sin párpados y esperando un golpe en la puerta.

Cuando el marido de Lil fue desmovilizado, dije...
Sin medir mis palabras, yo misma se lo dije a ella,
APURENSE POR FAVOR QUE CERRAMOS
ahora que Albert vuelve, procura estar un poco a la moda.
Querrá saber qué has hecho con ese dinero que te dio
para ponerte algunos dientes. Te lo dio, yo estaba allí.
Sácatelos todos, Lil, y hazte una linda dentadura,
Te dijo, lo juro, no soporto verte así.
Ni yo tampoco, dije, y piensa en el pobre Albert,
ha estado cuatro años en el ejército, necesita diversión,
y si no se la das tú, otras lo harán, le dije.
Oh, ¿es eso?, dijo ella. Algo así, le dije.
Entonces sabré a quién agradecérselo, dijo ella, y me miró fijo.
APURENSE POR FAVOR QUE CERRAMOS

Si no te convence haz como quieras, le dije.
Otras pueden elegir si tú no puedes.
Pero si Albert se larga no será porque no te lo avisaron.
Deberías avergonzarte, le dije, de parecer tan anticuada.
(Y sólo tienes treinta y uno)
No puedo remediarlo, dijo ella, poniendo cara larga,
con esas píldoras que tomé para abortar.
(Ya con cinco, y casi muere a causa del pequeño George.)
El farmacéutico dijo que todo andaría bien, pero no fui más la misma.
Eres una gran tonta, le dije.
Bueno, si Albert no te deja tranquila, es tu problema, le dije,
¿por qué te casaste si no quieres hijos?
APURENSE POR FAVOR QUE CERRAMOS
Bueno, ese domingo Albert ya estaba en casa, y tenían
jamón ahumado caliente,
y me invitaron a cenar, para que apreciara que belleza el
jamón caliente ...
APURENSE POR FAVOR QUE CERRAMOS
APURENSE POR FAVOR QUE CERRAMOS
...asnoches Hill. ...asnoches Lou. ...asnoches May. ...asnoches.
Gracias gracias. ...asnoches. ...asnoches.
Buenas noches, señoras, buenas noches, dulces señoras, buenas noches, buenas noches.

T. S. Eliot

de La tierra baldía (1922)

(traducción de Alberto Girri



AJEDREZ LV

PEÓN

Empieza la partida, otra vez el peón de rey
a la cuarta del rey; ya estoy harto de tanto traqueteo,
golpes y más golpes, las piezas
golpean el tablero con enigmática monotonía;
yerran los que creen que hay algo profundo en este juego,

¿qué puede haber de profundo en unas maderitas
que repiquetean sobre una tabla?
El ajedrez es un juego tonto,
para que lo jueguen los tontos
que quieran sentirse inteligentes; 
su único mérito es el silencio,
el emblemático silencio 
que lo vuelve conspicuo a los ojos de los fatuos.

El ajedrez es astuto,
sabe engañar a las mentes simples,
hacerles creer que es importante
y que son importantes
quienes lo juegan. ¡Figúrense! 
La importancia, la tremenda importancia
de hacer sonar, de hacer redoblar
unas figuritas de madera bien torneadas
contra una tabla jaquelada; 
pero hay ideas, usted sabe.
¡Qué va a haber! No hay nada,
se juega con las manos,
con el instinto, con el sexo, con la memoria, 
pero no con la imaginación;
la imaginación no juega, es algo serio; 
en el ajedrez no hay seriedad.

Ya empezó la partida,
me miro y me veo en un espejo,
por un momento creí que no me vería,
pero ahí estoy, más viejo
y jugando con estos muñecos de madera,
que pregonan falazmente su absurda pretensión 
de ser ideas abstractas concretizadas,
fíjese usted, nada más,
vaya y represente silogismos en madera,
a ver si puede.
Me veo en el espejo y ahí está mi rival,
frente a mí, encorvado,
irrisoria imagen futura de mi propio reflejo,
creyéndolo ver a él
me veo yo mismo mañana así,
vencido signo de interrogación,  
ausente de mí y enfebrecido, inanimado, 
casi hecho trebejo, cincelado en madera y cobre, 
rojo por la sangre de mil heridas auto-infligidas,
no me soporto en el espejo ni frente a mí, 
no me soporto en ningún lugar;

estoy a punto de irme del juego,
de decir que abandono,
como un gesto de caballerosidad
que me deje inocente y digno
ante el altar de mi propia justicia complaciente.
Pero no llego a articular palabra,
mi rival lo hace por mí. Jaque mate, dice
y apenas levanta la vista.
Lo felicito, me levanto y me voy
hacia el aire puro, avanzo unos pasos,
uno o dos, todavía me espera
un largo trecho por recorrer imperturbable,
recto al frente, tal vez un leve zigzag

hacia la izquierda o la derecha, 
después la nada o el acaso.



AJEDREZ LVI


CHATURANGA



“Lo que está contenido aquí puede encontrarse en otros lugares, pero lo que no está aquí no se hallará en ningún sitio” 



Mahabharata



Ocho casas lineales y otras ocho quebradas 
en ángulo recto, determinan 
el recinto interior;
lo cubro, blanco, con líneas hábilmente trazadas;
obtengo una matriz cuadriculada: el espacio;


unas toscas figuras, que pueden ser sutiles también,
unas piedras o unas monedas, poco importan 

el material o la forma; les doy no el movimiento, 
sino la potencialidad del movimiento,
su imagen y su posibilidad y las someto 
a la voluntad humana: la materia;


establezco un código riguroso de alternancia 
y determino una finalidad,
con movimientos rápidos o lentos se puede llegar al objetivo
antes o después: el tiempo.


Las diez mil cosas del mundo están prefiguradas aquí,
las veinte mil combinaciones y las veinte mil veces veinte mil
combinaciones de las cosas están contenidas aquí. 

Quien sepa leer en este mapa del mundo 
seguirá el curso de las estrellas 
o podrá conocer su propia vida. Lo ofrezco como juego 
y lo encubro con leyendas: chaturanga.


AJEDREZ LVII

AJEDREZ 

Dos ejércitos gemelos
que luchan sin cuartel
sobre el angosto paso de un tablero.
Sesenta y cuatro casillas,
blancas y negras,
para treinta y dos fichas.
Peones tranquilos
tras los que se esconden
inquietos guerreros.
Peones pasados y unidos
presagian graves peligros.
Peones coronados,
metamorfosis letal.
Caballos diabólicos
buscan dobles amenazas.
Alfiles suicidas
lanzan como dragones
sus llamaradas mortales.
Torres dobladas
imponen un terrible bloqueo.
Damas atacadas
y damas destructivas.
Reyes que defienden
y reyes que se rinden.
Jaques y jaques mate.
Mates evitables,
mates evitados,
mates conocidos,
mates olvidados.
Tablas por ahogado.
Movimientos rutinarios
y combinaciones sorprendentes.
Parejas de alfiles que no sirven.
Peones doblados que vencen.
Piezas que se ganan,
partidas que se pierden.
Celadas...
El ajedrez es tan lógico
que se vuelve mágico.

José Rincón



AJEDREZ LVIII

GUERREROS DE TERRACOTA

Estos impávidos guerreros contemplan el horizonte de la eternidad;
no están quietos, esperan que las manos del destino 
o de dioses inmortales
los muevan en un tablero precioso y labrado,
que yace oculto bajo nuestros pies.

No están inmóviles, aguardan para realizar de pronto
una precisa jugada con lento y parsimonioso movimiento,
no son dueños de sus destinos y no les importa,
sus rudos y valientes corazones desean la muerte o la gloria
y a veces ambas se confunden; al final, siempre.

No están en silencio, cantan,
no están mudos, entonan himnos de alabanza
a sus dioses olvidados, cantos de guerra para sus jefes,
baladas inocentes de amor para sus enamoradas,
conjuros con sus nombres secretos, contra el mal de ojo.

No están solos, sus enemigos, hostiles y despiadados
como ellos, permanecen ocultos e insidiosos,
esperando ser descubiertos y admirados,
pues también ellos son guerreros valientes y orgullosos
que sueñan con enamorar doncellas 
y conseguir matrimonios ventajosos
con damas de alta alcurnia.

Hace siglos que empezó esta partida, 
las reglas son imprecisas y el resultado, misterioso;
a los guerreros no les importa quién gane
la contienda ni les importamos nosotros; 
solo están atentos a su coraje indomable,
a su palabra empeñada, su devoción religiosa
y la fidelidad a su señor. 



AJEDREZ LIX

CASTLE

Castle,
Big and powerful,
Checking, crossing, fighting,
It's going to checkmate me,
Rook.

Roque,
Grande y poderoso,
Jaqueando, cruzando, campeando,
Me vas a dar jaque mate,
Torre 
Hao Wang 




AJEDREZ LX

DISCURSO DIVINO

El ajedrez no es para “jugar”.
Es para saber
y para hacer
y para cambiar
y para luchar.

Martín Lutero, Discursos Divinos 






DANIEL REBOREDO

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