AJEDREZ Y POESÍA
PRIMERA ENTREGA
PRIMERA ENTREGA
AJEDREZ
I
Porque esta vida no es,
Como probaros espero,
Más que un difuso tablero
De complicado ajedrez.
Los cuadros blancos, los días
Los cuadros negros, las noches...
Y ante el tablero, el destino
Acciona allí con los hombres,
Como con piezas que mueven
A su capricho sin orden...
Y uno tras otro al estuche
Van de la nada sin nombre.
Como probaros espero,
Más que un difuso tablero
De complicado ajedrez.
Los cuadros blancos, los días
Los cuadros negros, las noches...
Y ante el tablero, el destino
Acciona allí con los hombres,
Como con piezas que mueven
A su capricho sin orden...
Y uno tras otro al estuche
Van de la nada sin nombre.
Ghiyath
al-Din Abu l-Fath Omar ibn Ibrahim Jayyam Nishapurí,
18 de mayo de 1048, Nishapur, Irán, 4 de diciembre de 1131, Jorasán, matemático, astrónomo y poeta persa
18 de mayo de 1048, Nishapur, Irán, 4 de diciembre de 1131, Jorasán, matemático, astrónomo y poeta persa
AJEDREZ
II
THE GAME IS OVER
Poems hide in my chess set
They enchant the sixty-four squares
Then they bring the pieces to life
And disappear when the game is over
EL JUEGO
SE ACABÓ
Los poemas ocultos en mi juego de ajedrez
Encantan los sesenta y cuatro escaques
Echan entonces los trebejos a la vida
Y la extinguen cuando el juego se termina
Encantan los sesenta y cuatro escaques
Echan entonces los trebejos a la vida
Y la extinguen cuando el juego se termina
Alexander
Cellum
AJEDREZ
III
I
En su grave rincón,
los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.
Adentro irradian mágicos rigores
las formas: torre homérica, ligero
caballo, armada reina, rey postrero,
oblicuo alfil y peones agresores.
Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habrá cesado el rito.
En el Oriente se encendió esta guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la Tierra.
Como el otro, este juego es infinito.
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.
Adentro irradian mágicos rigores
las formas: torre homérica, ligero
caballo, armada reina, rey postrero,
oblicuo alfil y peones agresores.
Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habrá cesado el rito.
En el Oriente se encendió esta guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la Tierra.
Como el otro, este juego es infinito.
II
Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
Reina, torre directa y peón ladino
Sobre lo negro y blanco del camino
Buscan y libran su batalla armada.
Reina, torre directa y peón ladino
Sobre lo negro y blanco del camino
Buscan y libran su batalla armada.
No saben que la mano señalada
Del jugador gobierna su destino,
No saben que un rigor adamantino
Sujeta su albedrío y su jornada.
Del jugador gobierna su destino,
No saben que un rigor adamantino
Sujeta su albedrío y su jornada.
También el jugador es prisionero
(La sentencia es de Omar) de otro tablero
De negras noches y de blancos días.
(La sentencia es de Omar) de otro tablero
De negras noches y de blancos días.
Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza
De polvo y tiempo y sueños y agonías?
¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza
De polvo y tiempo y sueños y agonías?
Jorge Luis Borges
AJEDREZ
V
Un soneto a la memoria de Miguel Tahl, Campeón Mundial de
Ajedrez
Cada pieza en su lugar, mecanismo relojero
Conspirando contra el fuero de un monarca guarecido;
Los trebejos a bailar al lento son de un bolero
Disimulando, engañeros, su vocación de asesinos.
Conspirando contra el fuero de un monarca guarecido;
Los trebejos a bailar al lento son de un bolero
Disimulando, engañeros, su vocación de asesinos.
De
improviso, un remolino furibundo de agresión,
Temerario movimiento de indumentaria suicida,
Del avatar anodino de manida posición
A la hoguera del talento del Hechicero de Riga.
Temerario movimiento de indumentaria suicida,
Del avatar anodino de manida posición
A la hoguera del talento del Hechicero de Riga.
Cada tiempo, una agonía, cada jaque, una algarada,
Cada escaque, una celada de alevosa fantasía,
Despiadada cacería de una fiera acorralada,
Partitura envenenada, tenebrosa sinfonía.
Cada escaque, una celada de alevosa fantasía,
Despiadada cacería de una fiera acorralada,
Partitura envenenada, tenebrosa sinfonía.
Encomendado a su suerte se jugó el alma y la piel;
Ha movido ya La Muerte y contraataca Miguel.
Ha movido ya La Muerte y contraataca Miguel.
PABLO ARANGO
AJEDREZ
VI
El Ajedrez
Firme en su puesto, altanero,
Si se mueve en el tablero,
Lo hace con gran majestad.
Y aunque sabe que depende
De su vida la partida,
Lleva la cabeza erguida
Y su paso es siempre igual.
Y su paso es siempre igual.
Vivaz
la reina defiende
del Rey la preciosa vida,
exponiéndose atrevida
su propia vida perder.
Y ataca al Rey enemigo,
ya toma una u otra pieza,
ya en la difícil empresa
es escudo de su Rey.
del Rey la preciosa vida,
exponiéndose atrevida
su propia vida perder.
Y ataca al Rey enemigo,
ya toma una u otra pieza,
ya en la difícil empresa
es escudo de su Rey.
La Torre, la inexpugnable,
la temible fortaleza,
de parte a parte atraviesa
el tablero de ajedrez,
formidable es el ataque,
pero es ataque valiente,
cara a cara y frente a frente
sin perfidia y sin doblez.
la temible fortaleza,
de parte a parte atraviesa
el tablero de ajedrez,
formidable es el ataque,
pero es ataque valiente,
cara a cara y frente a frente
sin perfidia y sin doblez.
Oblicuo el alfil recorre
a su sabor el tablero,
e inteligente y ligero
es siempre para atacar.
Y con sus saltos traidores
el tablero atravesando,
va el caballo preparando
el golpe que quiera dar.
a su sabor el tablero,
e inteligente y ligero
es siempre para atacar.
Y con sus saltos traidores
el tablero atravesando,
va el caballo preparando
el golpe que quiera dar.
Y los peones, los pequeños
lo que mueren ignorados,
los pobres desheredados,
que defienden a su rey,
los que pelean valientes
sin que su valor asombre
los que no tienen ni un nombre
los primeros en caer.
lo que mueren ignorados,
los pobres desheredados,
que defienden a su rey,
los que pelean valientes
sin que su valor asombre
los que no tienen ni un nombre
los primeros en caer.
Al ir cruzando las piezas
en lucha fiera empeñadas,
las casillitas cuadradas
del tablero de ajedrez,
no sospechan, insensatas,
que son juguete inconsciente
da una mano omnipotente
que las obliga a mover.
en lucha fiera empeñadas,
las casillitas cuadradas
del tablero de ajedrez,
no sospechan, insensatas,
que son juguete inconsciente
da una mano omnipotente
que las obliga a mover.
Tal la vida, hay una mano
que nos mueve. En el tablero
cada uno tiene su juego,
es Torre, es Reina o es Rey ;
es el Alfil ingenioso
o el Caballo traicionero;
es el Peón. El mundo entero
es un juego de ajedrez.
que nos mueve. En el tablero
cada uno tiene su juego,
es Torre, es Reina o es Rey ;
es el Alfil ingenioso
o el Caballo traicionero;
es el Peón. El mundo entero
es un juego de ajedrez.
Beatriz Albertina Pombo.
AJEDREZ
VII
AJEDREZ GAUCHO
Cuando estoy frente a un tablero
el corazón se me ensancha
en esa pista; mi cancha
se agranda en el entrevero.
el corazón se me ensancha
en esa pista; mi cancha
se agranda en el entrevero.
Siempre
el pique le hago dar
a mi peón de rey o dama
porque si mal me reclama
no lo dejo acomodar.
a mi peón de rey o dama
porque si mal me reclama
no lo dejo acomodar.
A los peones, lentamente,
les voy buscando acomodo
para tenerlos de modo
de auxiliarse mutuamente.
les voy buscando acomodo
para tenerlos de modo
de auxiliarse mutuamente.
En cuanto se le presenta
la ocasión, que nunca falta,
al rey contrario lo asalta
mi caballo por su cuenta.
la ocasión, que nunca falta,
al rey contrario lo asalta
mi caballo por su cuenta.
Su ataque da que pensar;
actúa como un corsario,
y al pobre rey adversario
me lo hace peregrinar.
actúa como un corsario,
y al pobre rey adversario
me lo hace peregrinar.
Los alfiles los manejo
con habilidad sutil;
corren siempre de perfil,
¡eso me agrada, canejo!
con habilidad sutil;
corren siempre de perfil,
¡eso me agrada, canejo!
Si no me encuentro en apuro,
hago el enroque tranquilo,
le doy a mi rey asilo;
así, ganarme es más duro.
hago el enroque tranquilo,
le doy a mi rey asilo;
así, ganarme es más duro.
Las torres, con gran cuidado,
pongo en una línea abierta;
por si se abre alguna puerta
para tenerlo acosado.
pongo en una línea abierta;
por si se abre alguna puerta
para tenerlo acosado.
A la dama, ¡compañero!,
nunca la pierdo de vista;
hay que hacer que se resista
a caer en el reñidero.
nunca la pierdo de vista;
hay que hacer que se resista
a caer en el reñidero.
Al rey, con mucha cautela,
le elijo los cuadros buenos;
lo meto hasta en los ajenos,
a veces, ¡que se las pela!
le elijo los cuadros buenos;
lo meto hasta en los ajenos,
a veces, ¡que se las pela!
Buscando con mucho empeño
el mate en algún rincón;
pasan horas en montón,
hasta que nos vence el sueño.
el mate en algún rincón;
pasan horas en montón,
hasta que nos vence el sueño.
José María Dorronsoro
AJEDREZ
VIII
Escrito en 1038
Por un califa de Bagdad
¡Oh
tú!, que censuras con cinismo
Nuestro juego favorito y de él te burlas,
Sepas que es pura y sutil ciencia.
Él disipa la aflicción extrema
Reconforta al enamorado inquieto,
Y aparta al bebedor de los excesos
Si acecha o amenaza el riesgo
Aconseja en su arte al guerrero
Él nos presta compañía
Cuando nos domina el tedio.
Nuestro juego favorito y de él te burlas,
Sepas que es pura y sutil ciencia.
Él disipa la aflicción extrema
Reconforta al enamorado inquieto,
Y aparta al bebedor de los excesos
Si acecha o amenaza el riesgo
Aconseja en su arte al guerrero
Él nos presta compañía
Cuando nos domina el tedio.
AJEDREZ
IX
Nunca juegues muy de presto,
abre paso a la madama,
los dos caballos derrama,
ten un alfil de repuesto;
las torres guarden su puesto,
los peones, al través,
al rey, que lo guarden tres,
cede, si puedes ganar
y, si te vas a enrocar,
no lo dejes a después.
abre paso a la madama,
los dos caballos derrama,
ten un alfil de repuesto;
las torres guarden su puesto,
los peones, al través,
al rey, que lo guarden tres,
cede, si puedes ganar
y, si te vas a enrocar,
no lo dejes a después.
Anónimo,
siglo XVIII
AJEDREZ
X
LOS JUGADORES DE AJEDREZ
Hubo no sé qué guerra,
En tanto la invasión ardía en la Ciudad
Y las hembras gritaban,
Dos jugadores de ajedrez jugaban
Su incesante partida.
A la sombra de amplio árbol miraban
El antiguo tablero,
Y, al lado de cada uno, esperando sus Más despreocupados momentos,
Cuando había movido la pieza y ahora
Aguardaba al contrario,
Una jarra con vino refrescaba
Sobriamente su sed.
Ardían casas, saqueadas eran
Las arcas y paredes,
Violadas, las mujeres eran puestas
Contra muros caídos,
Traspasadas por lanzas, las criaturas
Eran sangre en las calles…
Mas donde estaban, cerca de la urbe
Y lejos de su ruido,
Los jugadores de ajedrez jugaban
El juego de ajedrez.
Aunque en los mensajes del yermo viento
Les llegasen los gritos,
Y, al meditar, supiesen desde el alma
Que en verdad las mujeres
Y las tiernas hijas violadas eran
En esa distancia próxima,
Aunque en el momento en que lo pensaban,
Una sombra ligera
Les cruzase la frente ajena y vaga,
Pronto sus ojos calmos
Volvían su atenta confianza
Al viejo tablero.
Cuando el rey de marfil está en peligro,
¿Que importan la carne y el hueso
De las hermanas, de las madres y de los niños?
Cuando la torre no cubre
La retirada de la reina blanca,
Poco importa el saqueo,
Y cuando la mano confiada da jaque
Al rey del adversario,
Poco ha de pesarnos el que allá lejos
Estén muriendo hijos.
Aunque, de pronto, sobre el muro
Surja el sañudo rostro
De un guerrero invasor que en breve deba
Caer allí envuelto en sangre,
El jugador solemne de ajedrez
El momento anterior
(Anda aún calculando la jugada
Que hará horas después)
Sigue aún entregado al juego predilecto
De los grandes indiferentes.
Caigan ciudades, sufran pueblos, cesen
La libertad, la vida,
Los protegidos y heredados bienes
Ardan y sean desvalijados,
Mas cuando la guerra las partidas interrumpa,
Esté el rey sin jaque,
Y el de marfil peón más avanzado
Pronto a prender torre.
Mis hermanos en amor a Epicuro
Y en entenderlo más
Más de acuerdo con nosotros mismos que con él
Aprendamos en la historia
De esos calmos jugadores de ajedrez
Cómo vivir la vida.
Todo lo serio poco nos importe
Lo grave poco pese,
Que el natural impulso del instinto
Ceda al inútil gozo
(A la sombra tranquila de los árboles)
De hacer buena partida.
Lo que llevamos de esta vida inútil
Tanto vale si es
Gloria, fama, amor, ciencia, vida,
Como si fuese apenas
El recuerdo de un juego bien jugado
Y una partida ganada
A un jugador mejor.
La gloria pesa como un fardo opulento,
La fama como la fiebre,
El amor cansa porque va en serio y busca,
La ciencia nunca encuentra,
La vida pasa y duele, porque lo sabe…
La partida de ajedrez
Domina al alma por entero, pero, perdida, poco
Pesa, pues no es nada.
¡Ah! bajo las sombras que sin querer nos aman,
Con un jarro de vino
Al lado, y atentos sólo a la inútil faena
Del juego de ajedrez
Aunque esta partida sea tan sólo un sueño
Y no haya compañero,
Imitemos a los persas de esta historia,
Y, mientras allá fuera,
Cerca o lejos, la guerra y la patria y la vida
Nos llaman, dejemos
Que en vano nos llamen, cada uno de nosotros
Bajo sombras amigas
Soñando, él los compañeros, y el ajedrez
Su indiferencia.
Soñando, él los compañeros, y el ajedrez
Su indiferencia.
FERNANDO PESSOA
El poema está basado en un hecho real, la partida de
ajedrez que, al parecer, llevaban a cabo el sexto califa del imperio abásida,
Muhammad ibn Harun al Amin, frente a su eunuco, Kauthar, cuando sucedió un
hecho funesto. Mientras jugaban, y a pesar de las advertencias, un ejército
enemigo, liderado por el general Tahir bin Husain tomó Bagdad y dio el poder al
hermano del califa, Al Mamun; acto seguido, hizo decapitar a ibn Harun al Amin
que tuvo, eso sí, la pequeña satisfacción de ganar su postrera partida; todo
esto aconteció en el año 813. Ambos hermanos eran hijos de Harun Al Raschid, el
famoso califa conocido por las historias de "las mil y una noches".
El califa Al Mamun fue posteriormente, en el año 819, el que inició el concepto de Gran Maestro de ajedrez.
El califa Al Mamun fue posteriormente, en el año 819, el que inició el concepto de Gran Maestro de ajedrez.
DANIEL REBOREDO
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