lunes, 29 de agosto de 2016



AJEDREZ Y POESÍA
    SEGUNDA ENTREGA



AJEDREZ XI

El que sea capaz de comprender, que comprenda”.
                                                           Abraham Ibn Ezra

EL POEMA DEL AJEDREZ

En cántico entono batalla ordenada
de tiempos remotos antigua inventada:
prudentes y sabios hombres la ordenaron
y en órdenes ocho su marcha trazaron.
El orden en todo: que en ellos dispuestos
se ven en la tabla, guardando sus puestos,
con ocho distintas cuadradas secciones
en dos campamentos osados varones.
Sus fuertes reales los reyes colocan
y a guerra segura sus faces provocan;
y a veces continuo se ven caminando
y firmes animan a veces su bando;
mas en sus contiendas no sacan espadas,
pues son lides de ellos lides figuradas.
Tal vez quien revueltos los dos campos vea
que son idumeos y cúseos crea.
Menean cúseos en guerra sus manos
y en pos idumeos se ostentan lozanos,
y van los infantes siempre a la cabeza:
que es guerra de frente, de hidalga nobleza.
Mas el elegante en guerra marchando
se acerca al costado astuto acechando,
y va como el Phérez (que es su primacía),
en tanto que aquél por tres puntos guía.
En lid el caballo con planta ligera
sigue, cual le place, camino cualquiera.
Ora prevalecen aquí los cúseos
y huyendo a su vista van los idumeos;
y ora Edom sobre ellos se mira triunfante,
sus reyes vencidos con pena humillante.
Mas de nuevo al punto la guerra encendida,
los ya degollados recobran la vida.

Abraham ben Meir ibn Ezra, autor del primer poema conocido sobre ajedrez, exclusivamente dedicado al ajedrez, se entiende, y de cuyo nacimiento se cumplieron ya nueve siglos. Ibn Ezra (Tudela, h. 1093 - Calahorra, 1167), filósofo, gramático, astrónomo, poeta fue un destacado comentarista bíblico, cuya interpretación del Pentateuco conmovió a generaciones de estudiosos. Su poema del ajedrez, Maadane Melech -Las Delicias del Rey- consta de 75 O 76 versos en el Hebreo original.

(Otra versión del poema, con una traducción más libre y comentarios intercalados)

Ajedrez: el poema de Abraham Ibn Ezra

 




Es momento de analizar las reglas fundamentales del juego que se derivan del poema (cuyos 76 versos se distribuyen en 38 pares de rimas masculinas), siguiendo el esquema métrico ha-merubbé:

Sobre un tablero de 8 x 8 cuadros se enfrentan dos ejércitos en batalla ficticia:


Voy a cantar un poema sobre una batalla en regla,
antigua, desde tiempos remotos consagrada,
que gente inteligente y entendida organizó,
instituyóla sobre ocho hileras.
Hilera tras hilera, en todas hay grabadas
sobre una tabla ocho divisiones;
son las hileras cuadros taraceados,
donde las tropas se mantienen apiñadas.
Con sus mesnadas unos reyes se sitúan
dispuestos a batallar, y hay espacio entre ellos dos.
Los rostros de todos para luchar están prestos,
continuamente están o saliendo o acampando.
En su lucha no desenvainan espadas,
pues su guerra es un asunto de ingenio.
Se les distingue por símbolos y enseñas
en sus cuerpos inscritas y talladas,


Aunque los cuadros aparecen decorados, no se menciona que estén escaqueados a dos colores, como posteriormente será norma. En el ajedrez árabe (que el pueblo jugaba habitualmente sobre manteles o incluso sobre la arena) todos los cuadrados eran del mismo color, y si aparecían decorados era por motivos ornamentales. La lentitud de movimientos del férez y el alfil no hacían necesario marcar las diagonales, como fue preciso tras la evolución del movimiento de estas piezas.

Por el orden progresivo en que van citándose las piezas, a partir del centro del tablero, podemos concluir que la colocación del roque era, conforme a lo habitual, en las esquinas, sin el intercambio de posición entre el alfil y el roque que se da en algunas tradiciones del ajedrez (con los elefantes en las esquinas y la posterior mixtificación del diseño de una torre sobre tales elefantes).

Los bandos eran, de acuerdo con el color de los trebejos en el ajedrez antiguo, uno rojo y otro negro, representados por los idumeos y los cusitas (etíopes) respectivamente, iniciando la partida las piezas negras:


y quien los viera agitarse
creería que se trata de idumeos y cusitas.
Cuando los cusitas al combate lanzan sus manos
salen los idumeos a por ellos.


El nombre de algunas piezas aparece traducido al hebreo (rey, caballo, peón o infante), manteniéndose los nombres antiguos en el caso del fil (árabe) y ruj (sánscrito, mantenido así en árabe). El ferz árabe se halla adaptado al hebreo (férez) tomando como base la palabra hebrea correspondiente atestiguada en la Biblia (Hab 3,14).


El rey (mélej) se mueve de casilla en casilla, en cualquier sentido:
El rey camina por sus [casillas] contiguas
en todos los sentidos; a sus siervos ayuda,
cauto se muestra en su reposo o en su salida
a luchar, y también en el lugar de su acampada.
Si su enemigo terriblemente contra él sube
y le amenaza, huye entonces de su territorio.


El enroque, introducción posterior en la historia del ajedrez y ausente del ajedrez árabe, no se menciona. Ninguna alusión tampoco al doble salto del rey en su primer movimiento (ni, en consecuencia, a una movida inicial similar a la del caballo para escapar a la desesperada de un jaque, como se practicó posteriormente en algunas variantes del ajedrez). Isidor Gross, frente a la opinión común de que el enroque no se introduce hasta finales del siglo XV, quiere ver su existencia en este poema de Ibn Ezra, es decir, en el siglo XII, para lo cual propone que los conflictivos versos desplazados en las ediciones se inserten en este lugar, aplicándolos al rey, cuyo salto doble inicial correspondería a su movimiento de enroque; pero, como ya antes dijimos, se pueden explicar perfectamente (y conforme al testimonio de la mayoría de los manuscritos) en referencia al peón promocionado. También Léon Hollaenderski defiende la existencia del enroque en nuestro poema de una forma muy curiosa, pues aprovechando el lugar libre correspondiente al verso omitido en la edición príncipe de Hyde, introduce la siguiente traducción: "et s’il y a danger, le Rou’h peut changer sa place contra celle de son maître (roquer)". 
Como Steinschneider exclama: "Wie käme die Rochade in das alte Schach?!".

El infante (raglí) o peón avanza en línea recta, sin que pueda retroceder, y captura en diagonal:


Los infantes son los primeros que salen
a la guerra, siguiendo un camino recto;
es la regla del infante que camine frente a sí
y para capturar a su enemigo se desvíe;
pero al caminar no torcerá su marcha
ni volverá atrás sobre sus pasos.


Si alcanza la octava fila adquiere el rango de general (férez) y mueve como él. Es entonces (y no en su primera movida, cf. supra), en calidad de férez, cuando puede mover como éste y, en consecuencia, saltar a la tercera casilla en su primer movimiento tras su promoción. Lo puede hacer en cualquier sentido (y seguirá manteniendo el color, conforme a las normas del ajedrez árabe, donde el ferz avanza por las diagonales correspondientes a su color durante toda la partida):

Si se aleja y emigra de su territorio
y hasta la octava fila se allega,
a todos los frentes cual general puede volverse
y es su forma de luchar a la suya equiparada.


El férez (que mantiene su sentido original masculino de general, frente a la posterior evolución femenina a reina o dama) mueve exclusivamente en diagonal. Y aunque en su primer movimiento puede saltar, en cualquier sentido, a la tercera casilla, el resto de la partida avanza diagonalmente ("desvía sus pasos") de casilla en casilla, conforme a las reglas del ajedrez antiguo y como se desprende de la ventaja que en este aspecto tiene sobre él el alfil, que puede saltar a la tercer casilla durante toda la partida. Habrá que esperar a las profundas renovaciones del ajedrez español de Lucena para que la "dama" avance cuanto quiera y no sólo en diagonal:

El general puede desviar sus pasos
y movimientos a sus cuatro esquinas;
y si quiere puede dar al principio,
en cualquier sentido, un salto triple por la senda.


El elefante (alfil) mueve en diagonal, como el férez, pero puede saltar de dos en dos casillas. No se explicita la norma del antiguo ajedrez de poder efectuar su salto aunque haya una pieza interpuesta:

El elefante al combate va acercándose
se sitúa como emboscado por el flanco;
cual la del general es su marcha, pero tiene
la ventaja de que es triple.


El caballo (sus) salta en zigzag, movimiento inalterado en toda la historia y en todos los tipos de ajedrez:

El caballo en el combate es muy ligero de patas
y camina por sendero tortuoso,
sinuosos sus caminos y con cuestas;
por tres casillas se extienden sus dominios.


El roque (ruj), por el contrario, avanza en línea recta, en cualquier sentido, dominando varias casillas, no sólo la contigua:

El roque marcha recto en su camino
a lo largo y ancho del campo;
rutas tortuosas en verdad no busca,
su senda no es oblicua ni torcida.


Resulta por ello una pieza de enorme valor (la más potente de este ajedrez antiguo), capaz de amenazar seriamente al rey contrario, el cual puede huir o cubrirse con sus tropas:

Si su enemigo terriblemente contra él sube
y le amenaza, huye entonces de su territorio.
Y si el roque con hostilidad le arremete
y de aposento en aposento le persigue,
hay veces que de su presencia huye
y veces hay en que sus turbas le protegen.



Tras una viva descripción de los avatares de la partida, ésta concluye con el mate al rey:

Si se matan todos ellos entre sí,
uno al otro aniquila con gran saña.
Los héroes de ambos reyes
son vulnerados sin que haya sangre derramada.
A veces prevalecen sobre ellos los cusitas,
y ante éstos los idumeos huyen;
hay veces en que predomina Edom, y los cusitas
con su rey en el combate desfallecen.
En la trampa que le tienden al rey es capturado
sin clemencia, es atrapado en sus redes
y no hay refugio para salvarse ni escape,
ni hay huida a ciudad amurallada o de asilo;
junto al enemigo es condenado y derribado;
sin salvador, se dirige dando tumbos a la muerte.
Por él todo su ejército moriría,
se pondrían como rescate a cambio de su vida.
Quien era su gloria ya partió, y no son nada
cuando reparan en que ya fue derrotado su señor.
Pero vuelven a luchar una segunda vez
y hay para todos sus muertos resurrección.


En "se dirige dando tumbos a la muerte" (cf. Prov 24,11) se ofrece un indudable juego de palabras: con el uso de la raíz m.t ‘caminar vacilante’ se está aludiendo al "jaque mate", objetivo básico del ajedrez (y que le diferencia de otros juegos de mesa cuya finalidad es alcanzar alguna parte del tablero o despojar al adversario de todas sus fichas). La propia dinámica de la batalla descrita, que concluye en mate, no permite saber qué hubiera ocurrido en caso de "rey robado" (despojado de todas sus piezas), que suponía una derrota en el ajedrez árabe. Tampoco se da la circunstancia de "rey ahogado".

Este poema de Ibn Ezra, en suma, es un magnífico documento (de hecho, el primer reglamento conocido) sobre el ajedrez europeo primitivo, que prosigue claramente las normas del parsimonioso ajedrez árabe. Es un hito importante, prolegómeno de una serie de estudios de ajedrez que conduciría a los grandes tratados españoles e italianos del siglo XV, con el progresivo abandono del ajedrez árabe ("del Ferz" o Axedrez del Viejo") para introducir las características del nuevo juego europeo ("Axedrez de la Dama" o "alla rabiosa"), con mayor dinamismo en el movimiento de las piezas y representativo del ajedrez clásico que hoy se juega en los torneos: salto del rey para enrocar y dominio de toda la diagonal por parte de alfil y dama (la cual, además, puede mover también en línea recta, convirtiéndose, frente a la débil y defensiva pieza del ajedrez antiguo, en la más potente del ajedrez actual).
Además de documentar la participación judía en el ajedrez europeo medieval (básicamente similar al árabe), es asimismo el preludio de una serie de contribuciones judías a la literatura ajedrecística, en forma de poemas hebreos anónimos o de pequeños tratados sobre el juego, entre los que destacan la melisá de Bonsenior Ibn Yahya o el famoso Ma’adané mélej o "Delicias reales", erróneamente atribuido al propio Abraham Ibn Ezra en época más reciente.

                                  

                                 Luis Vegas Montaner     Patricia Damiano













Última inclusión de este poema, de corrido, sin los comentarios exegéticos, para facilitar su lectura y disfrute.



Sobre un tablero de 8 x 8 cuadros
se enfrentan dos ejércitos en batalla ficticia:

Voy a cantar un poema sobre una batalla en regla,
antigua, desde tiempos remotos consagrada,
que gente inteligente y entendida organizó,
la instituyó sobre ocho hileras.
Hilera tras hilera, en todas hay grabadas
sobre una tabla ocho divisiones;
son las hileras cuadros taraceados,
donde las tropas se mantienen apiñadas.
Con sus mesnadas unos reyes se sitúan
dispuestos a batallar, y hay espacio entre ellos dos.
Los rostros de todos para luchar están prestos,
continuamente están o saliendo o acampando.
En su lucha no desenvainan espadas,
pues su guerra es un asunto de ingenio.
Se les distingue por símbolos y enseñas
en sus cuerpos inscritas y talladas,
                                                     y quien los viera agitarse
creería que se trata de idumeos y cusitas.
Cuando los cusitas al combate lanzan sus manos
salen los idumeos a por ellos.



El rey (mélej) se mueve de casilla en casilla, en cualquier sentido:
El rey camina por sus [casillas] contiguas
en todos los sentidos; a sus siervos ayuda,
cauto se muestra en su reposo o en su salida
a luchar, y también en el lugar de su acampada.                                 Si su enemigo terriblemente contra él sube
y le amenaza, huye entonces de su territorio.





El infante (raglí) es el primero que sale
a la guerra, siguiendo un camino recto;
es la regla del infante que camine frente a sí
y para capturar a su enemigo se desvíe;
pero al caminar no torcerá su marcha
ni volverá atrás sobre sus pasos.



Si se aleja y emigra de su territorio
y hasta la octava fila se allega,
a todos los frentes cual general puede volverse
y es su forma de luchar a la suya equiparada.


El general (férez) puede desviar sus pasos
y movimientos a sus cuatro esquinas;
y si quiere puede dar al principio,
en cualquier sentido, un salto triple por la senda.



El elefante (alfil) al combate va acercándose
se sitúa como emboscado por el flanco;
cual la del general es su marcha, pero tiene
la ventaja de que es triple.
                                                                 El caballo (sus) en el combate es muy ligero de patas
y camina por sendero tortuoso,
sinuosos sus caminos y con cuestas;
por tres casillas se extienden sus dominios.
                                        El roque (ruj) marcha recto en su camino
a lo largo y ancho del campo;
rutas tortuosas en verdad no busca,
su senda no es oblicua ni torcida.



Si su enemigo terriblemente contra él sube
y le amenaza, huye entonces de su territorio.
Y si el roque con hostilidad le arremete
y de aposento en aposento le persigue,
hay veces que de su presencia huye
y veces hay en que sus turbas le protegen.
Si se matan todos ellos entre sí,
uno al otro aniquila con gran saña.
Los héroes de ambos reyes
son vulnerados sin que haya sangre derramada.
A veces prevalecen sobre ellos los cusitas,
y ante éstos los idumeos huyen;
hay veces en que predomina Edom, y los cusitas
con su rey en el combate desfallecen.
En la trampa que le tienden al rey es capturado
sin clemencia, es atrapado en sus redes
y no hay refugio para salvarse ni escape,
ni hay huida a ciudad amurallada o de asilo;
junto al enemigo es condenado y derribado;
sin salvador, se dirige dando tumbos a la muerte.
Por él todo su ejército moriría,
se pondrían como rescate a cambio de su vida.
Quien era su gloria ya partió, y no son nada
cuando reparan en que ya fue derrotado su señor.
Pero vuelven a luchar una segunda vez
y hay para todos sus muertos resurrección.

                                                  Abraham Ben Ezra



AJEDREZ XII
AJEDREZ
“Al ajedrecista, su ingenio lo asista.”
El juego maestro,
mágico ajedrez,
piezas de alabastro
tienen altivez.
Monarca la clave,
la reina lo sabe,
dos torres gemelas
serán sus estrellas.
Alfiles gloriosos,
poder con caballos,
peones enjundiosos
son grandes vasallos.
Partida de Dioses,
humanos sin poses,
en terso tablero,
partiendo de cero.
Con la inteligencia
de su quintaesencia.
usar el cerebro,
¡la mente celebro!
Ir multiplicando,
un ocho que brega, 
por ocho ganando,
cual buen estratega.
Son sesenta y cuatro
casillas alternas,
blancas que idolatro
mis negras fraternas.
En toda apertura
fuera la premura,
no desesperar,
pensar al actuar.
Estar concentrado,
bien posicionado,
evitando craso error,
ese “mate del pastor”.
Quien tiene talento
debe de triunfar,
el que estudia, atento,
no puede fallar.
Saber defender,
la meta es vencer;
luego, al atacar,
tacto destacar.
Ver para adelante
al retroceder,
practicar variantes,
nunca hay que ceder.
La dama preciosa,
grácil mariposa,
móvil, intuitiva,
a victoria aspira.
Táctica, estrategia,
perspicacia regia,
férrea iniciativa
rivales cautiva.
Emplear la conciencia,
bizarra experiencia,
el Rey proteger,
para no perder.
Respetar el tiempo,
sabio pasatiempo,
reloj, porque somos . . .
aliados de Cronos.
Tablas, fiel madera,
contrarios modera,
que no haya encono,
si llega abandono.
Enroque, gambito,
a triunfar te invito,
lograr jaque mate
al fin del combate.
Apretón de manos . . .
torneos de hermanos,
sin suerte, ni azar,
competir, gozar.
Ante la derrota,
alma queda rota,
tendrá que ser digna
para esta consigna:
Jugador de ciencia,
deporte y paciencia,
cuadrado fue cancha,
¿aceptas revancha?
Los Clubes formar,
la Unión afirmar,
¡por siempre ajedrez, 
. . . para la niñez!
Gonzalo Ramos Aranda

(Dedicado a mi padrino, gran jugador de ajedrez, Don Rodolfo Galindo Arellano, el autor)




AJEDREZ XIII

Inútil complicación, fértil en combinaciones
el juego es pensar y las ideas herramientas
en manos de niños grandes, mujeres de alma niña,
varones en infantiles actitudes militares,
juguetes, puros juguetes del goce inefable;
pensar es difícil, pero agradable.

Por un mundo de fantasías que se hacen realidad,
reyes vencidos, muros derribados,
ríos imaginarios que sumergen ejércitos enteros
y reinas vírgenes, sometidas a infame cautiverio,
malogradas, perdidas y recuperadas,
si el ávido infante se traviste y se pretende dama,
deambulo en noctámbulo entre-sueño de borracho,
geométrico embaldosado recorriendo.

De todo este derroche no queda más que el goce,
una aprehensión en la memoria y una dicha
fugaz y pasajera como un pájaro,
poco más que algún recuerdo,
un sabio razonar el entrevero, un estilo y un trauma
y un estigma y un enigma, el deseo de jugar de nuevo.






AJEDREZ XIV

ASSHATRANJ

Yo soy del ajedrez un dios ebrio;
Sobre el tablero a tu rey observo;
Los peones avanzan,
Los elefantes aplastan,
Las torres atacan,
Los caballos acosan;
¡Jaque mate! grito
Cuando a tu rey hiero;
¡Jaque mate!
Tu rey ha muerto.


Drunken Chess God (el dios ebrio del ajedrez), pseudónimo de un ajedrecista canadiense al que enfrenté en varias ocasiones al shatranj, una variante antigua del ajedrez. Después de mil batallas enfermó gravemente y escribió este mensaje: "Pido disculpas a todos. Estoy muy enfermo y no sé cuándo voy a estar bien de nuevo. Mi lucha ajedrecística dio como resultado que me derrotara a mí mismo, sólo estoy tratando de estar sano otra vez. Perdonen el resultado de mis partidas (porque las estaba perdiendo todas por tiempo, al no poder jugar); siempre he dado todo de mí en el pasado. No tengo más tiempo de licencia restante, así que jugaré cuando pueda." Me hizo pensar en Rolando, después de Roncesvalles. Un guerrero herido nos pidió disculpas, por no poder seguir luchando, a nosotros, sus adversarios. La modalidad de juego era similar al antiguo ajedrez por correspondencia, con muchos días para responder; algunas partidas duraban meses. Cuando declaró que ya no le quedaba tiempo de licencia, podía estar refiriéndose al tiempo de juego o a su propia vida. Nunca olvidé a este jugador de ajedrez (shatranj), que vivía (tal vez aun viva) en Meadow Lake, Saskatchewan, Canadá; no supe jamás su verdadero nombre y cuando comprendí lo que le había pasado, me entristecí mucho; en muchas ocasiones reí frente a la pantalla de mi computadora, esa vez lloré. Como muestra de respeto a su memoria, transcribo el poema original en Inglés, que le pertenece. La traducción al Castellano es mía.

Drunken Chess God am I
Your king on square board I eye
Pawns march
Elephants smash
Rooks charge
Knights harass
Shah Mat!
I cry
as your king is bled
Shah Mat!
Your king is dead.





AJEDREZ XV

AJEDREZ

todavía la enclítica no destruye 
los peones reverentes ante él 
millares de montañas 
revientan exquisitas 
delante del sol rojo 
(no sol amarillo) 
pensar innato en moldeadas rejas 
torta trashumeante de vela sin fogón 
quisiera ser masa lingüística 
para cortarle la barba 
ondas en preciosa lumbre 
alzar bandera gratuita 
kilómetros de nueces 
y golpes en relevante torniquete
Alejandra Pizarnik

AJEDREZ XVI

EPITAFIO POR LA MUERTE DE CAPABLANCA

Ahora descansa una mente tan aguda,
Una visión brillante y clara
Como cualquiera que haya sido;
¿Y quién es el que aquí yace?

Uno, que otrora no menos
Que Hindenburg podía planificar,
Pero se dedicó al ajedrez
Y no hizo daño a nadie. 

Now rests a mind as keen,
A vision bright and clear
As any that has been
And who is it lies here?

One that, erstwhile, no less
Than Hindenburg could plan,
But played his game of chess
And did no harm to man
.

Lord Dunsany 










AJEDREZ XVII
DEPORTES
¿Qué sé yo de boxeo, 
yo, que confundo el jab con el upper cut? 
Y sin embargo, a veces 
sube desde mi infancia 
como una nube inmensa desde el fondo de un valle, 
sube, me llega Johnson, 
el negro montañoso, 
el dandy atlético magnético de betún. 
Es un aparecido familiar, 
melón redondo y cráneo, 
sonrisa de abanico de plumas 
y la azucena prohibida 
que hacía rabiar a Lynch.
O bien, si no, percibo un rayo de la gloria 
de Wills y Carpentier; o de la gloria 
de Sam Langford... Gloria de cuando ellos 
piafaban en sus guantes, relinchaban, 
altos los puros cuellos, 
húmedo el ojo casto 
y la feroz manera 
de retozar en un pasto 
de soga y de madera.
Mas sobre todo, pienso 
en Kid Charol, el gran rey sin corona, 
y en Chocolate, el gran rey coronado, 
y en Black Bill, con sus nervios de goma.
Yo, que confundo el jab con el upper cut, 
canto el cuero, los guantes, 
el ring... Busco palabras, 
las robo a los cronistas deportivos 
y grito entonces: ¡Salud, músculo y sangre, 
victoria vuestra y nuestra! 
Héroes también, titanes. 
Sus peleas 
fueron como claros poemas. 
¿Pensáis tal vez que yo no puedo decir tanto, 
porque confundo el jab con el upper cut? 
¿Pensáis que yo exagero? 
Junto a los yanquis y el francés, 
los míos, mis campeones 
de amargos puños y sólidos pies, 
son sus iguales, son 
como espejos que el tiempo no empaña, 
mástiles músculos donde también ondea 
nuestra bandera al fúlgido y álgido viento que sopla en la montaña.
¿Qué sé yo de ajedrez? 
Nunca moví un alfil, un peón. 
Tengo los ojos ciegos 
para el álgebra, los caracteres griegos 
y ese tablero filosófico 
donde cada figura es 
una interrogación. 
Pero recuerdo a Capablanca, me lo recuerdan. 
En los caminos 
me asaltan voces como lanzas. 
-Tú, que vienes de Cuba, ¿no has visto a Capablanca? 
(Yo respondo que Cuba 
se hunde en los ríos como un cocodrilo verde.) 
-Tú, que vienes de Cuba, ¿cómo era Capablanca? 
(Yo respondo que Cuba 
vuela en la tarde como una paloma triste.) 
-Tú, que vienes de Cuba, ¿no vendrá Capablanca? 
(Yo respondo que Cuba 
suena en la noche como una guitarra sola.) 
-Tú, que vienes de Cuba, ¿dónde está Capablanca? 
(Yo respondo que Cuba es una lágrima.)
Pero las voces me vigilan, 
me tienden trampas, me rodean 
y me acuchillan y desangran; 
pero las voces se levantan 
como unas duras, finas bardas; 
pero las voces se deslizan 
como serpientes largas, húmedas; 
pero las voces me persiguen 
como alas...
Así pues Capablanca 
no está en su trono, sino que anda, 
camina, ejerce su gobierno 
en las calles del mundo. 
Bien está que nos lleve 
de Noruega a Zanzíbar, 
de Cáncer a la nieve. 
Va en un caballo blanco, 
caracoleando 
sobre puentes y ríos, 
junto a torres y alfiles, 
el sombrero en la mano 
(para las damas) 
la sonrisa en el aire 
(para los caballeros) 
y su caballo blanco 
sacando chispas puras 
del empedrado...
Niño, jugué al béisbol. 
Amé a Rubén Darío, es cierto, 
con sus violentas rosas 
sobre todas las cosas. 
Él fue mi rey, mi sol. 
Pero allá en lo más alto de mi sueño 
un sitio puro y verde guardé siempre 
para Méndez, el pitcher -mi otro dueño.
No me miréis con esos ojos. 
¿Me permitís que ponga, 
junto al metal del héroe 
y la palma del mártir, 
me permitís que ponga 
estos nombres sin pólvora y sin sangre?

Nicolás Guillén

Es muy conocido el poema que el cubano Nicolás Guillén dedicó al tercer campeón del mundo de ajedrez, su compatriota, José Raúl Capablanca. Pero también es raro que se reproduzca íntegro, quizá porque en el poema se habla también de boxeo y de béisbol. El poema, incluido en el poemario de 1958 "La paloma de vuelo popular", se titula "Deportes".










AJEDREZ XVIII

DESCUIDO

Furioso como una tromba, veloz como un galgo
O como una liebre perseguida por un galgo,
Estúpido como una sardina, tal el jaque mate
Que alguna vez recibí y que por vergüenza escondo;
La historia no puede ser más simple ni más boba,
Porque no es una historia verdadera, es una secuencia
De jugadas de ajedrez en un tablero, con premura, sin cautela,
Absurdas, dolorosas, de tan nítidas, inolvidables;
Muevo un peón al azar, ya no recuerdo cuál, lo mismo da,
Pero a mi rey desprotejo; y ante el sólido movido, sin rüido,
De mi rival, muevo otro peón, igual de osado que el primero,
Muy arriba, abierta diagonal , profunda,
Callejón mortal y sin salida; pobre rey, desprotegido
Ante el jaque asesino de la dama adversa 
Busco y rebusco piezas con la vista, 
Quiero cubrir, quiero escapar,
Quiero comer a esa altiva viciosa 
Que me acomete y me somete,
Me alancea con su daga milenaria: 
¡Jaque mate! Busco alivio a la ofensa recibida
En el rostro de mi rival y recibo, por respuesta, 
Su mirada irónica y salvaje, divertida, aliviada, malévola, despectiva, 
pero nunca cómplice.
Sé que estoy solo ante mi nada y no me bastan
La excusa mezquina ni el enojo, el fastidio o el sonrojo;
Acabo de recibir un mate en dos no anunciado, inesperado,
Apenas comenzado un juego que debía ser de ciencia o arte
Y para mí es un doloroso duelo a muerte, 
De muerte figurada, pero muerte,
De mi muerte, y espero 
ser archivado y olvidado del tablero.







AJEDREZ XIX

ANTIQUE CHESS RIDDLE POEM

In an empty board, put the white king where you want, in any of 64 squares (e.g. e5), no black king is on the board; so:

Only four black rooks
Must be placed on the board,
Giving Check in each its move
And must be checkmate on the fourth.

Un antiguo acertijo inglés en forma de poema.

En un tablero vacío, ponga el rey blanco en cualquiera de las 64 casillas, donde usted quiera, por ejemplo, en e5, el rey negro no figura; entonces:

Solo cuatro torres negras
Debes colocar en el tablero, 
Dando jaque cada vez,
Debes dar jaque mate en la cuarta.

Nota: El rey blanco moverá según su movimiento usual, después de cada nuevo jaque, como si la torre que lo jaquea hubiera estado desde siempre en el tablero.

AJEDREZ XX

EL CAMPEÓN TAMBIÉN ERA POETA

Nada más bello sé 
que a dúo meditar el tablero, 
donde la vida sueño es 
y la inquietud, ensueño
                A David Vela

Hans Cohn.

Hans Cohn Silber, 1897-1964, fue un fuerte jugador alemán que se radicó en Guatemala en 1930 ; escritor, compositor de finales artísticos, ajedrecista profesional y maestro de lenguas extranjeras. Escribió cuatro libros de ajedrez. Nunca llegó a ser campeón nacional de Guatemala, pero ganó muchos torneos en ese país.



DANIEL REBOREDO




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